lunes, 4 de septiembre de 2017

CAMBIOS...

... en mi chico grande.

El tiempo pasa y no podemos detenerlo, últimamente con Ernesto lo aprecio mucho, pues lo veo muy muy muy grande y mayor, en su forma de ser, en su cara, en su cuerpo. Ainssss me fascina verlo madurar y crecer la mar de feliz pero ¿cómo pasa esto de la pirmera infancia taaaaaannnnn rápido?

Entre esta foto...


... y esta.


Yo lo veo que ha cambiado pero que sigue siendo un chiquitín, que es Ernesto aún mi hijo mayor, pero un chiquillo pequeñico, jajaja quizás solo a mis ojos, pero no le noto un gran cambio.

Entre ellas ha pasado un año, con la siguiente foto ha pasado otro año y sin embargo le veo un gran cambio, un cambio muuucho más grande, de hecho este verano tooodos los vecinos que han llegado me han comentado lo mismo, que Ernesto está gigante, que ha cambiado muchísimo, que ya es un niño "hecho y derecho" jajaja.

A parte de que ha cogido mucho más cuerpo, pues mis dos nanos siempre han sido raspillas y ahora Ernesto está con más cuerpo; yo creo que su mayor cambio y el que yo le aprecio a él y a muchos niños amigos o alumnos, es que cuando les visita el ratón Pérez con sus paletas jejeje su cara cambia completamente, los dientes son mucho más grandes y se modifica un montón la cara, a Ernesto se lo notó muchísimo y me hace gracia.


Con dientes de leche o paletas definitivas sigo viéndolo bonico y lindo, tal y como el niño que es, sí muuucho más mayor, más maduro pero igual de activo, dulce, imaginativo, creativo, en su nube de juegos, saltimbanqui, cariñoso...

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