domingo, 14 de febrero de 2016

FINDE DE FRÍO

Hace ya casi  un mes que dejé en borradores esta entrada, llevo un mesecico liado y no quiero que pase mucho más tiempo sin escribir alguna que otra entrada por este rinconcito.

Este fin de semana pasado (jejeje hablando de hace ya un mes) ha llegado el invierno por aquí, hasta ahora parecía que el genio del invierno se había quedado dormido y que seguíamos  con un medio veranotoñal, pero estos pasados días si que nos hemos tenido que abrigar bien para poder disfrutar de calle, porque aún con frío decidimos disfrutar del solazo que tenemos.

Ernesto desde que tiene su bici nueva, ainsss que no he escrito aún una entrada de su nuevo amor (la bici de pedales), sigo que me lío, desde que tiene su nueva bici no se separa de ella, a toooodos lados va con ella y quiere todo el rato cogerla, así que más de una tarde, en la que Darío por despertarse muy tarde no ha dormido siesta... nos hemos ido a merendar y jugar "a nuestro pequeño paraíso" hemos hecho miniexcursiones y nos lo hemos pasado genial y de paso hemos dejado que el papi duerma jajaja.


Los dos se lo pasan muy bien siempre jugando a cocinitas, desde bien pequeños es uno de los juegos estrella de los dos, así que casi siempre en el coche, en el carricoche, en la cesta de la bici... llevamos cacharrillos por si se presenta la ocasión.


Me encanta verlos interactuar compartiendo juego, pues en ocasiones cada uno va a su aire, pero cuando juntan sus mundos es gracioso escuchar sus conversaciones.


Después de cocinar un gran rato, toca corretear y hacer el cabra un tanto, que últimamente estos dos se podrían pasar el día corriendo y pillándose entre sí, volviéndonos locos a su padre y a mí cuando lo hacen en casa, no nos gusta nada, pero ainss intentamos (aunque nos cuesta) que se regulen ellos en sus relaciones y sus juegos.


Y tras la agitación... siempre llega un mini-rato de calma jajajaj no muy largo; pero algo de tranquilidad si que necesitan en ciertas ocasiones.


Escuchar...nada, no oír coches, ni ruidos que no sean el viento o nuestras propias voces es un regalo de los lugares que podemos encontrar tras unas cuantas "pedaladas" en las bicis.


Más y más juegos de arena y comiditas.


De vuelta a casa, parada para reponer fuerzas y  comerse unas galletas de chocolate, que aunque no las comen muy a menudo, les encantan y para una tarde tannn bonita fue una gran merienda.


Felicidad para mí, es esto, pasar una tarde (aunque con frío, que no me encanta que digamos) con un sol precioso, unas vistas maravillosas y con mis hijos disfrutando del aire libre y de jugar entre ellos.

3 comentarios:

  1. Cierto, la felicidad es ver a nuestros hijos crecer, jugar y vivir con ellos los máximos momentos.
    Qué imágenes más bonitas! están preciosos y muy mayores
    Besos de la Jirafa

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  2. Que fotos más bonitas!!!! Están preciosos!!

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