martes, 12 de agosto de 2014

UHHHHHHHH

Que el peque de la casa está para darle bocaicos y no parar no es nada nuevo, está hecho un niño lleno de energía y alegría y una de las cosas que más gracia le hacen son los sustos, ya hice una entrada donde salía con su hermano y se partían los dos.

En esta ocasión estaba él solo en la cortina del comedor escondiéndose, apareciendo y tronchándose de risa, así que para no variar mucho, me fui corriendo a por la cámara.


Verle la cara y su sonrisa no tiene precio, Darío es un mini-duendecillo risueño, que te alegra los días con sus dientecillos al sonreír.

Nos pasamos largos ratos, jugando a que él se esconde y me da sustos, o le da sustos a su hermano, se lo pasa en grande y no se cansa de jugar a ello, ya hasta cuando sale dice: uhhhhh y se ríe, es muy, muy gracioso verlo en plena acción.


Y es en estas ocasiones cuando no puedo evitar acodarme y retroceder en el tiempo, recuerdo claramente que Ernesto tenía la misma pasión por la cortinas y también le encantaba jugar a esconderse, mis dos soletes son todo un regalo y con Darío vuelvo a revivir la primera infancia de Ernesto, algo que me parece mágico.


Darío aquí tiene un añico y dos meses y Ernesto un año y diez meses, jejeje pero a mí me sorprende su parecido en los gestos, solamente le falta a mini Darío unos centímetros más de pelo para que le aparezcan los ricillos. Me encanta ver fotos de los dos juntos en situaciones similares.

3 comentarios:

  1. Son clavaos!! Jajajajaja!
    Besotes!

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  2. Jajajaja es que son igualitos jajaja y que bonitos recuerdos algo nostalgicos por eso hay que aprovechar todo lo que podamos, besitos!!

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  3. En casa también tenemos esas cortinas :-D
    Y a mi enana también le encanta esconderse.
    Y tus nanos se están pareciendo en gestos cada vez más!!! En estas fotos igualitos!!!! :-D Y PRECIOSOS!!!!!!!!!!!!

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