jueves, 27 de septiembre de 2012

UN NUEVO PARQUE

Una mañana de sábado... decidimos acercarnos a Cartagena a dar un paseico a ver un parque muy chulo que hay, nunca habíamos estado pero sabíamos de él y  Miguel trabajó un año al lado y aparcaba enfrente, como siempre le visitaban los pavos reales al aparcar... nos dijimos vamos a que Ernesto conozca los pavos, así que para allá que fuimos.

Ainsss aquí en la foto sale monísimo oliendo y oliendo, porque siempre le digo que las flores y las plantas se cuidan y hay que olerlas... pero estas que son como muchas florecicas chiquitinas le encanta arrancarlas y hacerlas volar... mea culpa, lo reconozco hace ya mucho cuando era chico se lo enseñé yo, pero es que de pequeña me encantaba (y aún me encanta, aunque se que no está bien) arrancar las florecicas y notar la sensación en la mano de todas ellas y luego soplarlas. Así que se lo he pegado a Ernesto, intento que no lo haga mucho, pero siempre que las ve lo hace, solo es con estas plantas, con otras flores no se le ocurre, solo lo relaciona con estas, menos mal.


Antes de ver a los pavos reales nos encontramos unos patos, los pobres tenían el agua sucia, sucia, sucia. Pero Ernesto estuvo muuucho tiempo allí apoyado observándolos.


Hasta que llegamos a la parte de arriba del parque, pues está en una colina, arriba había unos pivotes con todas las cultura, pueblos o civilizaciones que habían estado asentadas en Cartagena, árabes, cartagineses, fenicios, ... pero no recuerdo todos, aunque se lo preguntamos a una chica que había de información.


Mis dos hombres mirando el horizonte...


Y esto era lo que veían, el puerto con un enorme crucero y muchos barquitos por ahí, además de unas vistas preciosas.


La otra vista tampoco deja que desear, con el Teatro abajo, que ya visitamos en otra ocasión.


Ernesto corrió para todos lados, por arriba, por abajo, disfrutó como el que más de los espacios del jardín, la verdad es que es un sitio muy chulo, para estar relajados y sin prisas.


Hasta que por fin vimos a los preciosos pavos reales, qué bonicos que son, con la luz de el sol los colores le brillaban e iban cambiando de tonalidades, toda una maravilla!!!


Pululan a sus anchas y van por ahí como si nada, Ernesto se sorprendió pero enseguida ni se inmutaba ante ellos.


Cada uno en su mundo...


Hasta que encontramos otra vez las mismas flores, jejeje pero en esta ocasión las tocaba pero no las arrancó... pero luego encontró más... y sí que cogió unas cuantas flores.


Esta foto me encanta con el pavo y Ernesto acercándose.


Pasamos una bonica mañana, también hay un museo arriba, pero en esta ocasión por falta de tiempo no entramos, nos queda pendiente otra visita para conocerlo.

6 comentarios:

  1. Que excursión más bonita! Como aprovechais el tiempo de bien! Besos!

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  2. Los pavos reales tienen unos colores maravillosos! Qué día más chulo!
    Besotes!

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  3. Qué bien lo pasasteis! Me encantan los pavos reales.
    Un besazo!

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  4. Nada mejor que un paseo en familia!
    Y a mi que me dan miedo los pavos sueltos....

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  5. A mí también me gustan mucho los pavos reales, los veo muy mágicos sobretodo cuando tienen la cola desplegada. Qué buen día echásteis!
    Besos

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