lunes, 10 de septiembre de 2012

ESCAPADA A SORIA

Para comenzar la segunda semanica de trabajo, hoy recuerdo nuestro viajecico de verano a Soria, qué escapada más chula, cuánto disfrutamos de la naturaleza, del fresquito (el calor aquí era insoportable, ya va mejor) y encima con amigos, osease que fue un viaje de diez.

Nos quedamos en casa de un amigo, justo en la plaza del ayuntamiento, que es muy grande y sin coches, así que nada más salir Ernesto disfrutaba de libertad y campaba a sus anchas, en muchas ocasiones le acompañó un camión con una cuerda, que sacaba a pasear día si día no.

La de detrás de Ernesto es Leonor Izquierdo esposa de Antonio Machado.


Se lo pasó en grande con las palomas jajajaja, encima esta no se asustaba fácilmente y estuvieron muuuucho tiempo Ernesto persiguiéndola y la paloma volando poquito o correteando, les hice mil y una fotos, aquí dejo algunas.


Qué gozada de espacios verdes, ayyyyy cómo escasean en Murcia, falta de lluvia y humedad claro, pero allí en el centro de Soria había un lugar precioso junto al río, a  cinco minuticos andando de la casa donde estábamos, así que todos los días caíamos por ahí, bien por la mañana, por la tarde o por la noche. Aprovechamos para jugar con el balón, pasear, investigar... y por supuesto tetear en un sito de ensueño.


En Soria Ernesto descubrió... las campanas, le volvían loco, le encantaban cuando tocaban y él decía ton, ton, ton y si las veía quería que tocasen. A él le gustaron pero es que tienen un encanto mágico y más si están acompañadas de cigüeñas, qué preciosidad, no las había visto nunca y es uno de los recuerdos que con más cariño me traje del viaje.


Una de las mañanas nos acercamos a una playa de un lago, siii que fuerte, no habíamos visto nunca nada parecido, era de arena igual que la playa, finita y con patines (de agua) y piraguas, todo rodeado de grandes árboles, qué preciosidad de lugar, no recuerdo el nombre del lago, pero la playa se llamaba de la Pita o algo similar, esta es la suerte de ir con gente que conoce los lugares y que han vivido ahí.


Ernesto no se separaba de una piragua que había en la orilla, dio mucho de sí... aunque también hicimos algún que otro castillo.


Después del ratico en la playica a disfrutar de la sombra de los pinos, a comer y jugar con piñas y ramas.


Por la tarde al parque, con una macroextensión de césped, donde podías pelotear agusto y sin problemas y encima nos encontramos con un concierto, qué más pedir. La casualidad fue que el mismo grupo de música lo volvimos a encontrar 6 días después en Jaén en el festival Etnosur, sorprendente pero cierto.


La extensión de césped era gigante y Ernesto la disfrutó en muchos momentos, pues íbamos mucho y nosotros podíamos tirarnos a cenar unos bocadillos tranquilamente. En las fotos Ernesto está jugando al fútbol con una piña (a falta de pelotas buenas son piñas) y luego fascinado ante una máquina de cortar el césped.


También tuvimos día de río, Ernesto solo se animó con los pies, pues estaba muy fresquita, pero comimos de maravilla en el césped a la sombra de un árbol.


Qué paz y tranquilidad el escuchar el sonido del río y el piar de los pajaricos, mientras mis hombrecicos se tumbaban a descansar tras comer.


Y por supuesto también visitamos la concatedral con su precioso claustro, los grabados en las piedras por parte de los canteros, me transportaron a través de los siglos y recordé un bonico libró que leí llamado El alma de las piedras de Paloma Sánchez-Garnica.


Qué lugares más bonitos, Ernesto estuvo danzando para arriba y para abajo, por todos los lados.


Nos acercamos al museo de Numancia y a mi nanico le llamó la atención una careta junto a una pira funeraria.


San Juan de Duero tiene un antiguo claustro también precioso de visitar.


Después de tanta visita tocó refrescarnos en el río, qué placer, pero claro papa es muy friolero y no se animó y Ernesto tampoco, pero sí que se reía y le hacía mucha gracia que yo estuviese a remojo.


Sin saberlo y estando en la plaza del ayuntamiento, nos encontramos con unos gigantes y cabezudos, algo que es típico de por aquí arriba, nosotros nunca lo habíamos visto y Ernesto no estaba muy agusto cerca de ellos, no les quitaba el ojo, no fuera a ser... pero aún así en brazos de su mamica pasamos unos bonicos momentos.


De este viaje tenemos un montonazo de fotos, porque ha sido precioso y lo disfrutamos al máximo, pero aquí solo dejo algunas para recordar algunos de los preciosos momentos pasados estas vacaciones por las tierras de Soria.

8 comentarios:

  1. Qué viaje tan bonito! soria es una maravilla, no me extraña que hayáis hecho tantas fotos. Me encanta ver a Ernesto con las palomas, me recuerda a mi pequeño.
    Un besazo y feliz comienzo de semana!

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    1. Si que es una ciudad preciosa! hemos disfrutado a lo grande, besicos.

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  2. Me han entrado ganas de conoce Soria, a ver si en el próximo viaje. Que gracioso Ernesto con las palomas. Un beso

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    1. Pues ya sabes ánimaos, es muy bonito y con espacios amplios para que los nanicos disfruten, besicos.

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  3. Jolín, qué viaje más chulo! Además, no conocía nada de Soria, gracias por acercarnos un poquito a ella! Muas!

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    1. Jejeje pues ya conoces un poquito! es muy chula! Besazos soleados.

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  4. Pues sí que habéis hecho un viaje precioso.
    Besos

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    1. La verdad es que ha sido precioso y lo hemos disfrutado! Besicos.

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